lunes, 2 de enero de 2012

CABALGATA DE REYES 2012 EN HORTALEZA: PARADOJAS Y AZARES DEL TRABAJO DE LAS ASOCIACIONES DEL BARRIO

En el ámbito asociativo, como en tantas otras esferas de la sociedad, vivimos en un tiempo de paradojas, cuando no de verdaderos despropósitos.

El barrio de Hortaleza cuenta, desde los albores de la democracia, con un notable tejido asociativo, fruto de la iniciativa de sus ciudadanos y del olvido histórico de las administraciones.

Las asociaciones de Hortaleza, al igual que las de otros barrios de grandes ciudades, han desempeñado y desempeñan un papel esencial en la vida de los mismos. El apoyo social y escolar, la actividad deportiva, la orientación laboral, la educación de calle o el trabajo con colectivos de madres, inmigrantes, drogodependientes, ancianos, presos, etc., son campos en los que, de siempre, la Administración ha dado un paso atrás, en una mezcla de incapacidad, desidia y voluntad de ahorro económico y de esfuerzo; dejando a las asociaciones una labor que, en puridad, corresponde nítidamente a los estamentos públicos.

Sin embargo, los vientos, desde hace algunos años, no corren a favor de la actividad de las asociaciones. Sin ir más lejos, la tendencia integrista de la jerarquía católica ha dejado sin espacio en locales parroquiales a multitud de asociaciones, por la simple razón de que no anteponen el trabajo, no ya pastoral, sino adoctrinador (en la ultraconservadora línea de la tendencia eclesial dominante) a su trabajo social esencial. Ejemplo de ello es el caso de la Asociación Fray Escoba, de Hortaleza, a la que, en 2003, el titular de la parroquia de San Martín de Porres (UVA de Hortaleza) expulsó de los locales parroquiales en los que llevaba más de quince años trabajando, mediante un ilegal cambio de llaves (EL PAÍS, 3/5/2004). La justicia, tras un largo proceso que supuso dos sentencias desfavorables para el Arzobispado de Madrid, con un coste económico para la Iglesia de varias decenas de miles de euros, dio la razón a la Asociación. Sin embargo, ésta, tras la amenaza de un proceso de deshaucio, tuvo finalmente que conformarse con mudarse en 2009 a un local propiedad del IVIMA, en el que continúa con su actividad, pero satisfaciendo un alquiler costoso para sus exiguas finanzas.

Otro de los problemas fundamentales de las asociaciones es que los responsables políticos municipales, desde hace bastantes años, las identifican con movimientos políticamente hostiles, vinculados con la izquierda, ignorando de forma activa el esencial papel que desempeñan en la estructura social del barrio.

Ejemplo de ello es el caso de la Cabalgata de Hortaleza, que es una de las actividades con más arraigo social que han desarrollado las asociaciones en el barrio a lo largo de las últimas décadas. Se trata, como de todos es sabido, de una tradición de honda raíz cristiana. Durante muchos años, hasta 2007, en Hortaleza se estableció un modelo de gestión mixta. La Junta Municipal asumía los costes de infraestructura de la Cabalgata (plataformas, materiales, vigilancia y limpieza) y las Asociaciones, involucrando a sus colectivos, llevaban a cabo, durante las vacaciones de Navidad, el diseño y montaje de las mismas. La identificación de los distintos colectivos del barrio con “su carroza” en “su Cabalgata” era total, amén de mantener ocupados durante todas las vacaciones a multitud de niños y jóvenes, carentes de alternativas de ocio sano.

Este estado de cosas se ve radicalmente alterado con el desembarco en 2007 de la concejala Elena Sánchez Gallar (PP) en la concejalía-presidencia de la Junta Municipal de Hortaleza. Del modelo mixto se pasa a una simple adjudicación de la gestión de la Cabalgata en su totalidad a una empresa privada, excluyendo a las asociaciones (y, en consecuencia, a los colectivos que éstas atienden). Las asociaciones, como era de esperar, reaccionan, pero la concejala Sánchez Gallar no da su brazo a torcer. Durante cuatro años (2007-2011), se da la paradoja de que Hortaleza ha tenido dos Cabalgatas de Reyes, una “oficial” y otra, denominada Cabalgata Participativa, promovida por las mismas asociaciones que hasta 2007 venían colaborando con la Junta Municipal.

La Cabalgata Participativa ha tenido que recurrir, año tras año, a recorrer el barrio con autorización de manifestación, con la consiguiente desorientación de los vecinos.

Tampoco favorecen a la actividad de las asociaciones los recortes en el gasto público, que se ceban en el mundo asociativo porque se trata de ayudas económicas puntuales, sin compromiso de continuidad. Cuando, en 2011, se generalizan dichos recortes, el Ayuntamiento de Madrid decide suprimir las Cabalgatas de la mayor parte de los barrios, Hortaleza incluido, como medida de ahorro económico.

Las asociaciones de Hortaleza, sin embargo, mantienen su iniciativa de Cabalgata Participativa. Con lo que, paradójicamente, como escribía al principio, la única Cabalgata que va a recorrer las calles del barrio de Hortaleza el 5 de enero de 2012 va a ser la que, modesta pero dignamente, promueven las asociaciones del barrio.

La situación, objetivamente, es cuando menos peculiar: una tradición, como ya he mencionado, de honda raíz cristiana, en un barrio gobernado por un partido que no oculta su cercanía a la jerarquía de Iglesia Católica (véase, sin ir más lejos, el despliegue realizado por el Ayuntamiento para la celebración de la denominada “misa de la familia” del cardenal Rouco Varela, el pasado viernes 30 de diciembre), es mantenida sin apoyo público por unas Asociaciones que hacen bandera de su compromiso social con la gente de un barrio humilde y fuertemente azotado por la crisis económica. El apoyo de la Junta Municipal de Hortaleza (sin Sánchez Gallar al frente desde las últimas elecciones municipales) se ha limitado al ofrecimiento de una toma eléctrica para la megafonía de la jornada festiva que las asociaciones que promueven la Cabalgata han celebrado en la mañana del 31 de diciembre, negando incluso la apertura del patio de un colegio público para el montaje de las carrozas.

La Cabalgata Participativa de Hortaleza, un año más, discurrirá el día 5 por la tarde con autorización de manifestación. La Junta Municipal de Hortaleza no le reconoce otro estatus. Será, cuatro años después, de nuevo, la única y verdadera Cabalgata del barrio. Parece mentira, pero es rigurosamente cierto.

Vivir para ver.